Durante los años 1943-1945, Joaquim Pujol hizo construir una paliza cercana a la masía para guardar los forrajes del ganado y así asegurar un buen invierno.

Con el paso de los años, su hijo Carlos hereda las propiedades del Mas Sunyer para seguir con el oficio de campesino. Junto con su esposa Nuria Marull, en 2004 rehabilitan la paliza para adaptar cuatro alojamientos rurales con el nombre familiar de “Can Pujol”.


La antigua paliza, 2003